Edición Número 8:
artículos
  ¿Qué valor le das a tu vida?
¿Vivir o ser vivido? ¡ La meta de mi vida la determino yo !

atrás
 




 

¿Qué valor le das a tu vida?

¿Qué valor tiene una vida? ¿nada? ¿todo? ¿un céntimo?
Con la sutileza de un detective y la precisión de un contable nos ocuparemos hoy de esta cuestión:
Nuestra búsqueda de pistas comienza allí donde para los demás acaba la diversión: en el monedero. Sabemos que hoy en día debemos mirar cuánto dinero nos proporcionaría o costaría algo, para saber el valor que tiene.
Por eso: ¿Cuánto vale una vida? ¿Cuánto pagamos por ella?  Allá van las primeras pistas:

 

* La cantidad de dinero que paga un equipo de fútbol por un jugador cuando éste cambia de equipo: varios miles de millones de pesetas.
* El precio de un esclavo en Sudán: unas 12.000 ptas.
* El precio de órganos de personas sanas: por un riñón: unos 8.500.000 ptas., por un corazón también unos 8.500.000 ptas. y por un hígado unos 16.000.000 ptas.

* El precio de una tumba de 4 m² en Tokio: 3.200.000 ptas. al año.
* Salvar a un preso condenado a muerte en Missouri: Uno de sus órganos.
* El precio de una mujer blanca en Omán: aproximadamente 50 vacas.

No está mal, ¿eh? Bueno, confesamos que esta investigación todavía está incompleta, ya que no todo el mundo tiene la suerte de ser un futbolista famoso o algo así
.
Por eso volvamos de nuevo al tema: ¿Qué valor tiene mi vida? Es decir la vida de _____________. (Por favor poned aquí vuestro nombre).
Para facilitarte la respuesta allá va un pequeño cuestonario:
1)  ¿Cuántos camellos pagaría un árabe por ti?______________
2)  ¿Cuánto dinero pedirían los secuestradores por ti como rescate?_______________
3)  ¿Cuántas felicitaciones recibiste en tu último cumpleaños?_____________

Bueno, nuestra pregunta principal está ya respondida, así que puedes seguir leyendo:

¿Cómo? ¿Te parece que no hemos investigado suficientemente? ¿Crees que existen aún otros valores que no sólo camellos, dinero y postales en el día de tu cumpleaños?

De acuerdo, sigamos investigando un poco más en cuál es el valor de la vida.
Lo curioso es que a menudo nos hacemos dependientes de los demás para valorarnos a nosotros mismos.  Por ejemplo: siento que valgo algo si los demás me reconocen y estiman. O cuando he sacado buenas notas en la escuela, o cuando el jefe me ha hecho cumplidos por mi trabajo. ¿Nos vamos acercando?

En nuestra investigación nos hemos dado cuenta de una cosa: el descubrir el valor de mi propia vida depende de qué criterios utilice para ello. ¿Son los criterios con los que me miden los demás? ¿O son los criterios que impone la sociedad? ¿O impongo yo mismo criterios propios más elevados para mi vida?
Uno de los criterios que conocen muchos es por ejemplo el convenio de derechos humanos de los Estados Unidos: “La dignidad de cada ser humano es invulnerable“ Libertad, igualdad, justicia son...?
¿Pero dónde comienza la dignidad del ser humano y con ello la valoración del prójimo? ¿En la política?

Nosotros pensamos:  la valoración comienza con aquellas personas que están alrededor nuestro, como amigos, compañeros de colegio o de trabajo, o los padres. ¿Qué pienso yo sobre el otro? Si realmente aprecio a alguien no hablo mal  sobre él, no le menosprecio, ignoro ni paso de él, sino que le escucho, le ayudo y soy un buen amigo o tengo una actitud positiva hacia él.
¿No es así que nuestra vida comienza a tener valor, si conseguimos que el mundo se vuelva algo mejor a través de nosotros mismos? Si en vez de fastidiar a nuestro prójimo y criticarlo conseguimos hacer las paces, vemos aquello que nosotros hemos hecho mal. Y allá va algo más: si valoro mi propia vida, entonces me ocupo de ella y no espero a que los otros, la sociedad o los políticos cambien algo. Es decir: ¡comienzo por mi mismo!
Yo hago algo con mis talentos, aprendo un oficio que me gusta y me pongo metas para la vida.
Para orientarnos y encontrar nuestra meta nos puede ayudar lo que nos propone Dios, los criterios que El nos ofrece para poder organizar nuestra vida. El nos ha dado -por ejemplo- el Sermón de la montaña y los Diez mandamientos. Pero no sólo para leerlos, sino para que los cumplamos, y de esta forma convertirnos en personas valiosas, que ayuden a crear un mundo valioso. ¿No crees que merece la pena? ¡Pruébalo! ¡Pues el valor de tu vida lo determinas solamente tú mismo!

 



 


¿Vivir o ser vivido? ¡La meta de mi vida la determino yo!

Una entrevista realizada por nuestra redacción dió el siguiente resultado: ¡Muchas personas no conocen la meta de su vida! Bueno, tampoco es tan fácil organizar y planificar toda una vida. Pero comencemos con los 5 años que tenemos ante nosotros y pensemos: ¿qué quiero conseguir?  A nivel privado: ¿cómo quiero comportarme, cómo me quiero cambiar? ¿Cómo quiero vivir? ¿Quiero casarme y tener hijos o quedarme soltero o soltera? ¡Son decisiones importantes!, si no, acabamos de repente con 5 hijos y una casa propia en Cuenca, cuando en realidad hubiésemos preferido compartir con un amigo o amiga una granja en Galicia  ¡Si esa era nuestra meta,  jamás seremos del todo felices en Cuenca! ¡Oye, no te rías, que esto puede pasar!

Por eso rápidamente pasamos al siguiente punto:
¿Qué quiero conseguir a nivel profesional? ¿Qué quiero aprender? No sirve de nada si soy floristero sólo porque mi padre lo quiso así. Nadie acabará feliz: ni yo, porque en el fondo no pega conmigo este oficio, ni mi padre porque verá que me falta la alegría y la motivación. Por eso: ¿qué quiero aprender? ¿Qué cualidades tengo yo? ¿Y cuáles tengo que desarrollar todavía? Esas cualidades me las apunto y también aquello que quiero aprender. Y así me las voy trabajando paso a paso.
¡Probadlo, y veréis qué sensación de liberación tendréis!



 

atrás
 
 

 

Cristo, el Revolucionario espiritual
[Home] [Archivo] [Comic]
[Infos] [Dates] [Ayudas espirituales]
URL: http://www.revo.org
eMail:info@revo.org
©1997-2000 ElRevo
Error 500 - Internal server error

Error 500 - Internal server error

Ein interner Fehler ist aufgetreten!
Bitte versuchen Sie es zu einem späteren Zeitpunkt.